viernes, 30 de noviembre de 2007

"ANATOMÍA DE UN VIRUS"

a) ¿Cuántas zonas de infección existen y cuales son?
Son 6: epi, infecciones transmicibles por el aire, transmicibles por el agua, transmicibles por los alimentos, transmicibles por la sangre, transmicibles de animales a seres humanos.
b) ¿Qué es un virus?
Organismo de estructura muy sencilla, compuesto de proteínas y ácidos nucleicos, y capaz de reproducirse solo en el seno de células vivas específicas, utilizando su metabolismo.
c) ¿Qué es una epidemía?
Enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas.
"Exámenes Virales":
Gripe, enfermedad infecto-contagiosa aguda del tracto respiratorio que afecta de manera especial a la tráquea. Un episodio de gripe no complicada cursa con un cuadro que incluye tos seca, dolor de garganta, taponamiento y secreción nasal abundante e irritación ocular. En los casos más complejos se añaden escalofríos, fiebre de rápida instauración, cefalea, dolores musculares y articulares y, en ocasiones, síntomas digestivos. En el primer caso los síntomas y la fiebre remiten paulatinamente en el transcurso de pocos días. Sin embargo, cuando el proceso se acompaña o va seguido de una neumonía viral o bacteriana, la mortalidad aumenta.
Desde el siglo XVI se han descrito más de 31 pandemias (epidemias de amplísima extensión). La epidemia más devastadora de la era moderna tuvo lugar en 1918, y se calcula que provocó la muerte de unos 20 millones de personas.
Las variantes antigénicas del virus de la gripe aparecen en ciclos: por ejemplo la variante que apareció en 1978-1979 era idéntica al virus más extendido a principios de las décadas de 1950 y 1960. Ciertas evidencias que hacen pensar que una misma forma de virus puede provocar epidemias que reaparecen cada 60 o 70 años. Esta teoría permite frenar mediante campañas masivas de vacunación, determinadas epidemias en el momento en que aparecen los primeros casos.
El fármaco hidrocloruro de amantadina, que se administra por vía oral, es eficaz en la prevención, e incluso en el tratamiento de la gripe producida por el tipo A de virus. Se utiliza como tratamiento coadyuvante en los pacientes de riesgo. Sin embargo la vacunación es considerada como el método más eficaz para combatir la enfermedad.
VIH: Las partículas víricas tienen la forma de pequeñas esferas y cada una lleva unas ochenta puntas pequeñas y redondeadas en forma de gancho. Cada gancho contiene varias moléculas de una gran proteína, la gp120 que presenta una afinidad muy acusada con los receptores específicos de los linfocitos T4 (o CD4). Asociadas a proteínas más pequeñas transmembranarias, denominadas gp41, las moléculas de gp120 permiten, después de la adhesión inicial de virus a la célula, la fusión de la envoltura del virus con la membrana de la célula y así el paso de los constituyentes internos del virus al interior de la célula. Es probable que esa fusión dependa de un cambio de estructura de la gp120, relacionado éste con una fijación de una de sus partes a otro receptor de la superficie de la célula.
Los componentes internos del virus, aquellos que penetran en la célula, constituyen la nucleocápside, formada por dos células idénticas de ARN y de proteínas, entre las que se encuentra la famosa enzima de replicación, la transcriptasa inversa, y proteínas internas de envoltura, las principales de las cuales son las p24 (aún denominadas p25), p18, p7 y p9. Estas proteínas internas están codificadas por un gen denominado gag y son sintetizadas en primer lugar en forma de una cinta larga que es cortada inmediatamente por otra enzima específica del virus, denominada proteasa. Muchas de las investigaciones se han centrado en la puesta a punto de los inhibidores específicos de estas dos enzimas, la transcriptasa inversa y la proteasa.
La organización del programa genético del VIH es aún más compleja. Existe en el extremo de los genes una orden de su expresión cuya regulación es múltiple: depende a la vez de genes víricos, denominados de regulación, y de genes celulares.
En general los retrovirus tienen necesidad, para integrar su provirus en el ADN celular, de que ese ADN esté en vía de replicación, y la célula en fase de multiplicación activa.
El VIH no tiene necesidades tan estrictas; puede integrar su ADN provírico en los cromosomas de los linfocitos T4, incluso si éstos no se están multiplicando. Basta solamente con que estén en una fase preparatoria, denominada de activación. De hecho, en el sistema inmunitario, la mayoría de los linfocitos, en particular aquellos que circulan en la sangre, están en una fase de reposo total. El VIH puede penetrar en ellos, comenzar la transcripción inversa de su ARN en ADN, pero ese ADN no es transportado al núcleo, sino que muere allí mismo. Por el contrario, si el linfocito es activado, por ejemplo, por un antigén específico, puede tener lugar la integración del ADN provírico y es posible su expresión en ARN mensajero y en proteínas víricas. Algunas proteínas celulares, sintetizadas solamente en los linfocitos activados, pueden efectivamente activar por sí mismas la orden de expresión de los genes del virus.